jueves, 28 de junio de 2007

El secreto de la felicidad

Internet es increíble no es sólo un medio, una herramienta, es un vicio irreversible y seguramente mejorable (no necesariamente perfectible), pero tiene yo diría "Placeres espantosos y dulzuras horrendas" citando el oxímoron del poeta maldito (aunque él se refería a cuestiones más apetecibles).

Digo esto porque si uno busca el título de esta entrada, tendrá varias respuestas entre las cuales aparecen, textos de autoayuda, cuentos en el mismo sentido o NEGOCIOS!!!

Parece que el secreto cotiza alto...

Cuanto estarían dispuestos a pagar por algo así?

Hasta luego...

miércoles, 27 de junio de 2007

La teoría del hombre común

Alguna vez y hace ya tiempo, buscando el origen alquímico de la felicidad, tropecé con la pregunta interior sobre si además existirían grados distintos de felicidad. Algo así como una escala entre nada y muy.

Algo objetivo y cuantificable (medible) en términos reales.

Como a los 2 años después, cuando mi cerebro se dignó a regalarme con esfuerzo otra idea, se me ocurríó que la respuesta estaría en una hipótesis que se apareció ante mí (asustándome, nunca pensé encontrarme con alguna cosa así). Tal afirmación sostenía que a mayor información y conocimiento, corresponde un mayor grado de disconformidad, lo que podríamos de alguna forma podríamos considerar un grado (o varios) menor de felicidad.

Mientras que a menor cantidad de información y conocimiento, la escala de valoración se simplificaba recortando los extremos, en el caso del extremo inferior eliminaría la categoría de desgraciado (o infelíz) y hacia arriba eliminaría sólo los intermedios, dejando entones la escala sólo con las categorías Poco Feliz, Feliz y Muy Feliz. Lo que supone de mínima una pizca de felicidad.

A esa obra adolescente, (todavía en borrador, como casi toda pos adolescencia) la llamé, con ínfulas de pensador occidental: La teoría del hombre común.

Veo que ya deben estar comprendiendo por qué me favorece el beneficio de la duda del psicólogo cuando pone donde dice situación clínica: "a revisar periódicamente" y se me sigue permitiendo el libre tránsito y desenvolvimiento (aparentemente sin posibilidad de contagio salvo la lectura de este blog).

Sucede que ayer, casi al pasar escuché que alguien aplicaba mis supuestos pero en tono despectivo y discriminatorio (cosas que nunca consideré en mis hipótesis ni en mi subjetividad), alguien dijo por ahí: "deja que ese ignorante siga creyendo que es felíz". Maaaamiiiita!!!

Me preocupe porque la inversión de la proposición implicaría que quien es feliz o se crea tal cosa puede ser considerado ignorante. Ofenza mayúscula en los tiempos de la información y el conocimiento. Entonces habría que ocultar ser verdaderamente feliz para no caer en el aislamiento de las rarezas o reducir la exaltación para que confundan nuestra declaración con el común denominador del retórico "sí, soy felíz, si, si. Bah creo que si, no sé".

Y ahí me entró la duda macabra y el esquizofrénico impulso de seguir buscando respuestas...

Pero... me tomé la pastillita que me recetaron.

Así que, si se animan hagan ustedes las consideraciones que les parezca al respecto.

Si no escriben esta bien también, no puedo pretender hacerlos cómplices a la fuerza, de un delito de lesa filosofía.

Hasta mañana...

lunes, 25 de junio de 2007

PROtesto!!!!

No hay caso, los lunes tienen ese horrible no se que...
Y eso que le pongo ganas, les juro.
Quizás tendría que resolver esa manía loca de somatizar desde el domingo después de las 18, un malestar que sólo desaparece 24 horas después, cuando ese mate tardío (reemplazando la merienda) ya en casa me devuelve, la sonrisa de los demás días.
Encima, ayer no todo fue como hubiera preferido, que no es lo mismo que decir "lo que yo hubiere querido". Se entiende?

No sé cómo es que el nombre, hace que un día sea tan diferente, por que no me van a negar que Buenos Aires en lunes debería llamarse "Malos Humores", como para prevenir o recordarnos que cuando salís a la calle, el taxista, el chofer del colectivo, el mozo y el "jefecito" parecen haber tenido una noche de insomnio con la compañía de sus suegras.

(Vieron chicas que no dije nada en femenino, es que ustedes tienen la ventaja de tener lunes y "esos lunes" cuando coinciden, cada tanto... Lo de los hombres es como más estable, con menos picos anímicos pero igual de complicados).

Desde la mañana al mediodía, uno se percata de un cambio mínimo pero significativo. Del "qué haces bolú" al "QUE HACES PELO..." a los gritos, hay un lunes nada menos.

Y claro, por ese respecto reverencial al que me obligo con ustedes y el idioma, no reproduzco lo que sucede después de las 12. Lo escucharon alguna vez? Bueno a ese tipo de cosas me refería...

Lo peor de todo son los piropos, que de eso no tienen nada los lunes, limitados por el apuro del comienzo laboral de una semana, se acortan brutalmente: "mamitaaaa" (con voz ronca de trasnoche) o "te parto mi vida, si te agarro te parto". (Esto último es bastante difícil de traducir para latinoamericanos que nos leen, apelo a que alguno en el comentario se anime a aclararlo sin vulgaridad ni chabacanerías, se puede?).

Encima las chicas que podrían sonreír como cualquier día de semana, no pueden. No las deja el frío que endureció las dos manos de carpeta asfáltica de maquillaje, que la esmerada femeneidad les impone. Entonces se limitan a decir "Guazoooo" o "hay que grasa" entre dientes... casi nasal, bueno bien PRO (viste?), para seguir caminando pero con el ceño fruncido como si lo que verdaderamente doliera fuera eso y no los zapatos de moda que tienen a las falanges del pié en una horca sin verdugo.

Yo no soy de andar peleando por ahí o buscando roña, pero como es lunes me permito felicitar al conductor del colectivo o al mozo porque se jubilarán en ese trabajo (y si preguntan por qué, les grito de lejos y a la carrera: "porque no sirven para otra cosa". Eso sólo es factible siempre que el estado físico sea una ventaja ante la agresión factible.

Hace poco descubrí el latín. Si, ese mismo. El de "habemus Papa", que quiere decir estrictamente "hay un padre", pero se permite la traducción "encontramos al padre". (Cosa que una vecina todavía no ha podido hacer con ninguno de sus tres hijos y por lo que injustamente la critican en la peluquería de la esquina.) Bueno la cosa es que entre el parecido y el significado la cuestión cuadra como para bromear un poco y revertir el lunes con humor, o eso creía.

Por ejemplo uno podría susurrarle al oído a una mujer "Cogito ergo sum". Pero a mi no me fue bien con eso, ella no me dio tiempo de contarle sobre un tal Rene Descartés, pero no fue egoísta me convidó con un cachetazo salado y razonable.

Ahora que me acuerdo, después de esa mala experiencia, subí la apuesta. A sólo dos metros de unos muchachos sin rostro visible que cortaban la Avenida, a boca de jarro y cara de perro les dije: "tu mamá come manzanas podridas". Una pavada, o no? pero como se lo dije en latín creo que me malinterpretaron:

"Mater tua mala burra est"

(Lo curioso de eso fue que cuando me golpeaban en el piso cantaban, casi como una especie de oración, un ritual religioso o algo así. Entonaban algo como: "a los hinchas les cambio de canaaaaal, sí Miguel, sí Miguel!!! ooooooh ooooooh Sí Miguel...)


Hasta mañana...

jueves, 21 de junio de 2007

Si Raúl jugara al futbol

Mi amigo el "vago", no es más amigo ahora que sé su nombre. Pero yo me siento un poco mejor. Me lo debía a mi mismo y a ustedes también después de comentarios tan elogiosos.

Para los que no lo saben, yo me crié en un pequeño pueblito de la provincia de Buenos Aires (Argentina), un poco con mis padres y mucho con mis abuelos.

Mis queridos abuelos, de quien seguramente leerán bastante aquí, vivían frente a las vías del tren, del ferrocarril Sarmiento. Para mi un lugar paradisíaco, porque vivir frente a las vías era tener una especie de enorme plaza, de unos 70 metros de ancho pero tan larga como la vista pudiera atrapar. Los hierros paralelos, pista de trenes de carga y gente de paso, estaban en el centro, pero separados del resto por un alambrado de "5 hilos".

Los trenes pasaban casi nunca, hasta que dejaron de pasar como tantas cosas en los 90. Asi que era territorio de juegos, aventuras y barriletes en agosto.

Los beneficios de ser chico y tan terratenientes nos permitía en el barrio tener nuestra propia canchita de futbol (o todas las que quisiéramos), con arco de ramas de eucalipto lo más recto posible y pasto cortado por el pastar de una oveja, vacas del Jefe de la Estación o el fragor de las gambetas. Ahí aprendías a esquivar piernas rivales y bosta fresca, o morías.

Pero lo que más valoraba era la oportunidad de jugar a los "cowboys" en los trenes detenidos (después de pelearnos por ser el "alguacil" o "el bueno" que se queda con la chica). En esos trenes, inconscientes del peligro desarrollamos la habilidad de saltar de un vagón a otro, o descolgarnos del techo y entrar a los vagones de carga sin tocar el piso.

Como siempre "los grandes" nos alertaban de los peligros y de los extraños que en un pueblo pequeño escasean como es de imaginarse, aún cuando en el pueblo "no pasaba nunca nada". Así es que los miedos tenían más que ver con temores "enseñados" que con malas experiencias propias.

Un verano, escapados de la siesta y esquivando "asolearnos", jugábamos a los soldados en un tren de carga. La sombra de los vagones no era fresca pero si profundamente oscura hasta que te acostumbrabas a ella.

En una de esas acrobacias, aterrizamos en el medio de la sombra interna del ante último vagón, Oscar y yo. Lo recuerdo porque después seguía la "casita" naranja donde viajaban los guardas de trenes de carga.

Miembros de no sé que pelotón de una guerra inventada, nos agazapamos esperando al "enemigo" cuando la voz más áspera que recuerdo nos congeló con un "qué andan haaaaaciendo?".

Un segundo más tarde ambos corríamos y saltábamos el alambrado batiendo records mundiales.
No importaban las "municiones", el rifle de alto poder que armamos con los cabos de hacha rotos que me regaló el abuelo a tal efecto, ni las pinas cerradas hechas granadas de ocasión, supongo perdimos también la batalla ficticia por abandono.

- Un Croto, gritó Oscar en el camino sin que me hiciera falta la aclaración.

Para nosotros un "croto" era un vago, un tipo malo o de mal vivir en ese entonces. Posiblemente fuera "el hombre de la bolsa" que nos atormentó en la primer infancia o pariente suyo. Pinta de eso tenía. Encima "haaaablaba yaaarito".

Ninguno dijo nada en casa por temor a tener que dormir la siesta una semana seguida.

Al otro día jugando un picadito cerca del mediodía, ninguno de nosotros se percató de que el mismo "Croto" miraba desde hacía rato la goleada de un equipo a otro. Cuando lo vimos, preguntó si podía jugar. Quién le iba a decir que no?

Si el dueño de la pelota no decía nada, menos el resto.

El Croto terminó jugando en mi equipo, lo llamamos "Ché" hasta que se presentó como "el cordoooobés".

Ese día conocí un crack de futbol sin fama. Las hizo todas, tacos, sombreros, la bicicleta, hasta una "chilena", pero los goles nos lo servía a los compañeros, me hizo sentir el Mario Kempes del barrio.

Cuando "La Negrita" llamó "al Adrián" a comer (a los gritos como siempre), todos entendimos que el partido había terminado. El vago, no saludó, me tocó la cabeza y me dijo "bien pibe" y simplemente se fue.

Para mi no fue un partido más, era como si Maradona (salvando las distancias) me hubiera halagado y agradecido por dejarlo jugar.

Mediando un orgullo inocente y simple, descubrí en ese entonces que la prudencia no es miedo inteligente, sino una inteligente manera de evitar los miedos.

En adelante, conservando la distancia, saludé como debía a los "crotos" o "vagos" y evité molestar o que los molestáramos jugando.

Tarde entendí que no eran pobres ni extraños, sino extraños pobres maltratados por quien sabe que clase de vida.

Mi amigo de la plaza, RAÚL, no se parece a aquel crack de potrero, el cordobés, pero tiene la misma mirada de silencios obligados, la piel ajada de frío e indiferencia y la cruel sinceridad de quien no tiene nada que perder.

Ojalá jugara al futbol como aquél "Croto" cordobes y yo pudiera volver a jugar un picadito todos los mediodias de verano...

Nos encontramos mañana...

Más corto, más corto

Todo es cuestión de perspectiva, que es grande o pequeño, vaso medio vacío o medio lleno, es hombre pero parece mujer, es mujer y parece un macho.

Y una discusión eterna suele tener como eje el ángulo diferente desde donde miran las partes, pero ese pequeñísimo detalle suele dividir aguas, matrimonios, amigos y hasta hermanos.

Me dicen que lo que escribo es bueno, pero largo. Largo? Bueno? Que creer? Si acepto ese juicio sobre la calidad, debería aceptar el espíritu editor (no censor) de quien me lo dice. Puede que si. No suelo repasar para recortar, si para reescribir.

Pero vale hacerles un comentario personal (si, si de mi. Yo en este caso).

Escribir es para quien lo siente de una manera especial (aunque no lo crean yo lo siento), desnudarse un poco. Uno se transparenta en lo que escribe, aunque lo niegue. No por la historia o el tema que toque en particular sino por la forma o el método elegido para relatar algo.

No es catarsis pura, sino una especie de manantial de estados de ánimo, sensaciones y emociones diarias o porque no de traumas escondidos detrás de las cortinas del inconsciente.

Yo escribo como sale, como me sale, claro que existe el sentido crítico que intenta buscar un estilo propio que atrape al lector y darle la posibilidad de adueñarse del texto a costo de explorar sus emociones afectadas, o no. Sí admito asumir la responsabilidad de intentar aportar un granito de arena y no de restar.

Pero no significa que sea mejor o tan malo, no?

No puedo decir que lo que escribo aquí sea corto o largo en términos estrictamente físicos porque no habiendo límite preestablecido me despacho a gusto, sin atender la voluntad de quien está del otro lado esperando recibir o perder algo. Quizás esto último no parezca justo para el lector, pero es la verdad y al lector sobre todo se le debe honestidad, no solo intelectual sino personal. Y para quien crea que hay cierto grado de injusticia, tenga en cuenta que del otro lado del libro (o el blog) nunca se sabe (yo no sé) cuantos hay de ese lado, salvo que sea un Best Seller, lo cual es difícil.

No es pavada esto del tamaño. Créanme. Pueden algunos decir que pierden tiempo y otros que ganan algo. Pero no es chiste aunque les parezca irrelevante.

Para los hombres esto de corto o largo suele ser una preocupación importante, hasta que los "cortos" (el club de machos me impide por reglamento asumir lo de "chico") terminamos por autoconformarnos con las ventajas relativas que pueda dar la experiencia o el despliegue "artístico".

Tengo entendido que para las mujeres la cosa es a la inversa, la experiencia nunca es suficiente para saber si hay algo superior "a eso".

Por suerte el amor hace cosas maravillosas como ocultar la verdad, no porque se mienta, sino porque en general no vemos cosas que veríamos de no estar enamorados.

La realidad es que nadie pide uno más corto. Ni siquiera el más largo. (Si alguien sabe a quién le han pedido uno, por favor no lo comente, mi psicólogo con lo que ya trata tiene bastante bolonqui, pobre).

Claro, exceptuando el pedido a un blog lleno de historietas revueltas e inperdonables, asi que veré de complacer a medias (tampoco es cuestión de someterse a opiniones calificadas).

Así es que me tendrán que disculpar los que le gusten largos, hoy tuve que "cortarme" para satisfacer los deseos de alguién. Que se le va a hacer...

Hasta mañana.

martes, 19 de junio de 2007

Ser padres hoy

Esta entrada al Blog sucede después de los festejos del día del padre, porque precisamente intenta no ser una corrosiva salutación cargada de emociones ya aprovechadas PERFECTAMENTE por el shopping, los restaurantes, teatros y cines, librerías, bancos y la pulsión posmoderna a la compra compulsiva.

Primero porque la idea de este espacio pretende no dar golpes bajos EVIDENTES (ok?)

Y segundo porque de haber escrito algo al respecto debería haber sido el viernes, y ese día previo a un fin de semana largo (aquí donde vivo al menos), las ganas de escribir eran tantas que cuando escaparon en tropel, muchas se golpearon gravemente al salir por la ventana de la cocina, el "ventiluz" (pequeña ventana) del baño, la puerta de calle y el ventanal del living. Lo bueno de ese incidente fue darme cuenta que la habilidad para hacerlo bien hace rato que falta...
aunque la lloro a diario.

Vamos al tema:

Los seres humanos machos nos hemos beneficiado con una generalización de raíces biológicas, que como todas no carece de errores graves, pero que ha sido útil para muchos hombres "bien animales".

CUALQUIERA ES PADRE.

Afirmación dura, pero que con ajustes varios es aceptable, después de todo si "padre" es aquél que interviene en el acto conceptivo, la cuestión es por demás sencilla (y placentera!!). Y decía de sus fuentes o raíces biológicas, por la funcionalidad genital que nos toca, considerando que la madre es quien se encargará de la supervivencia del hijo durante un lapso no menor a 7 meses (en su interior), hasta una edad de... (ajuste de acuerdo a la época que vive o a los casos que conoce), SIN NECESIDAD del padre. Específicamente de ÉL ... digo... .

Lo cual hace pensar en otra afirmación que las mujeres, en quien sabe que aquelarre divino escribieron sobre piedra pero ocultan:

EL PADRE ES PRESCINDIBLE.

Ete aquí que la historia de la humanidad desconoce el caso exacto de hijos que conocieron al verdadero padre, o si lo quieren a la inversa:

Cuantos padres conocieron a sus verdaderos hijos... (?)

Estas dos afirmaciones sostenidas durante tanto tiempo, quizás hayan posibilitado que ser "Padre" hoy (le pedí permiso a una revista para usar la frase) sea esta extraña realidad de padres maternizados. Los hombres hemos desarrollado un ego pseudo femenino por eso de andar con los niños a cuestas contra la tradición machista y las mujeres un particular orgullo por su marido ocupándose de sus hijos a la vista de los demas.

Una realidad que supera la interpretación psicológica del padre presente, en una época en la que el ADN es Juez y Rey.

El caso llamativo de esto, es que esta cuestión ha modificado, entre otras cosas, la conducta de madres y también de hijos. Cambiaron las prioridades (sólo para empezar por algo). Por ejemplo, no son los niños los que deben hacer silencio a la hora de la siesta cuando papá duerme, es el padre el que no debe "jorobar" a los niños cuando estos descansan (así tengan 27 años, sea lunes al mediodía y estén siempre por empezar a buscar trabajo).

No sé si es malo o bueno. Acaso ustedes estarán ahora pensando que cosas fueron para un lado y otras para el correcto, y acordarán que es bastante difícil hacer un balance objetivo.

Los humanos como "bichos" raros, distinto de otros "bichos" normales que tienden naturalmente a la supervivencia, tenemos la desgraciada suerte de la "evolución incontrolada", siendo capaces de percatarnos de ello.

Por eso LA EXPERIENCIA SIEMPRE NOS LLEGA TARDE.

Vamos a algún lado, pero no sabemos a donde y casi nada del cómo... GENIAL si es que han probado los efectos de algún tipo de psicofármacos y siguen "probando". Pero no para padres, madres, tías, tíos, abuelos y demás, porque nos desespera el futuro como si dependiera exclusivamente de nosotros e inventamos eso de "por el futuro de mis hijos/sobrinos/nietos/etc".

El cómo quizás es lo que en particular nos desespera a los más jóvenes (ejem, me incluí por razones de solidaridad con los lectores menores de 30), ya que pensamos que el futuro es esa linea que recorta al sol y termina por esconderlo. Por eso la pregunta recurrente, de cómo saber si somos buenos padres (esta pregunta así redactada esconde la satisfacción de negar solapadamente que somos malos).

Si es por los regalos recibidos, la historia económica de este país sería la justicia reencarnada para castigar a malos progenitores de varias generaciones en forma recurrente. Salvo claro que nos regalen un frasquito de cianuro todos los años (no probar con la idea!!!). Si es por como son los hijos de grandes... para esa época levantarles la voz será más una señal para que nos lleven al baño que otra cosa, así que poco podremos ajustar.

Entonces?

Ahora que soy padre, tengo la sensación que esto es como tirarse en paracaídas (no, no me tiré y no pienso por ahora, pero supongamos...), uno se lanza contentísimo sin pensar demasiado (permitanmé el beneficio de la duda mayoritaria), cuando va en el aire espera alegremente que el paracaídas (o alguien) le de una mano y recién uno se da cuenta de como anduvo todo realmente, cuando llega al piso...

Pura incertidumbre y riesgo, que nos recuerda lo pequeño pero importante que somos todos los días.

Al final mi abuelo tiene razón, "uno aprende a ser buen hijo cuando se es padre y a ser buen padre cuando se es abuelo". Es una buena escusa para decirle a los nietos, o no?

Bueno ahora los dejo, entre otras cosas tengo que cambiar pañales y hacer la cena...

;)

Hasta mañana.

jueves, 14 de junio de 2007

Una yunta de bueyes

Hoy me comprometí con algunos lectores, lectoras específicamente, a concretar en un lapso de tiempo estipulado (se los dije a ellas, por qué debería crearle a ustedes también expectativas innecesarias repitiéndolo y hacer que alguno de ustedes me inicie acciones legales por desperdiciar papel, madera y árbol con mi intento de disfrazarme de escritor).

Ellas, queridas amigas por cierto (menos vos claro, si a vos, la que ganaste aquel partido de cartas que mi memoria conserva como justificación de una venganza que todavía medito) , hicieron lo que las mujeres saben hacer como nadie, empezaron por halagar que escribiera, luego que escribiera y las divirtiera, y terminaron comparándome con escritores monumentales de la literatura argentina. Claro, el mínimo nivel hormonal con el que uno vive la parte rutinaria del día, cambia repentina e involuntariamente, el instinto llama al carácter alpha (que los que realmente me conocen saben que abunda cuando me pongo a contramano del mundo) y el ego macho me cruza un cross de derecha en la mandíbula de lo razonable. Caigo irremediablemente.

Me sacaron una promesa!!!

No, no. No las culpo por eso, les agradezco que me motiven sobre todo a escribir. No son culpables ni de mi promesa, ni de ser mujeres (a pesar de lo que sostienen misóginos conocidos que he visto suplicarle a "ellas" por dejarlos respirar cerca al menos), mucho menos en mi caso de ser hombre (aclaro que este no tiene el más mínimo indicio de arrepentimiento de género o curiosidad sexual, aclaro por si las moscas).

Pero sucede que con más o menos sofisticados argumentos, la mayoría de los hombres terminamos proponiendo noviazgo, matrimonio, emparejamiento o amontonamiento, con el conocimiento pleno de que la vida en cierta forma se complica. O acaso creen ustedes que estamos preparados para la regularidad mensual que las altera o el retraso eventual que nos asusta?

Encima nos jactamos de ser los dueños de la iniciativa!!!! Cuando ustedes (ellas) sutilmente secuestran a la Z, para que parezca inofensivo eso de ser CASADO.

Y como si fuera poco el porcentaje de los hombres que reincide después de separados es mayor que el de las mujeres!!!!

Cuestión de estadística? Heroes o mártires por la supervivencia de la especie?

Noooo, es la fuerza de la yunta de Bueyes que doblega la resistencia más férrea. Bendita naturaleza que nos hizo rotos a unos y descosidos a otros. Uno para el otro.

Por eso es que los hombres aunque no logramos nunca acertar con el regalo esperado, el talle exacto o el momento justo. Seguimos insistiendo en embarrarnos hasta las orejas.

Y deberán reconocer que a pesar del histórico condicionamiento cultural que las ha acorralado, molestado o frustrado (el grado dependerá de situación, época y estado civil!!!), cuando quieren: "consiguen lo que quieren".

Si, si, existen casos que confirman la regla y casos que asustan por lo obtenido.

No, no pretendo generalizar tanto, propongo una hipótesis, una idea... "digo, de pronto me parece".

Bueno...

Si...

Está bieeeeen...

Claaaaro...

Si, si.

OK

Si chicas, tienen razón. Me equivoqué de nuevo.

No, si.

Si, si.

Nooooooo.

Siiiii.

Está bien chicas lo que ustedes digan...

PD.: Mami, vos sos la excepción, porque sos de las mujeres que no consiguen lo que quieren: TIENEN LO QUE SE MERECEN (Edipo Rey!!!)


HASTA MAÑANA

miércoles, 13 de junio de 2007

Haz lo que yo digo y no lo que yo hago...

Ya les dije, no comentan el delito de equivocarse POR mi cuenta!!!. Y no esperen que me haga cargo de lo que los tahúres de códigos y leyes denominan, "daños eventuales" de mis acciones u omisiones, dichos o silencios.

Por qué debo aclarar esta cuestión ya explícita en mi primer entrada al blog?

Un amigo y lector de estas locas letras, envalentonado por el tono provocador de lo escrito acerca de la hipocresía cultural de la que somos presos, suspiró profundo y sin pensarlo siquiera una sola vez dijo: TETA ... en el ascensor... de su trabajo!!!

Un suceso del que no sé mucho más que lo dicho. Pero que hace necesario que escriba algunas ocurrencias irreverentes.

Por eso pretendo montado sobre una imaginación renga y miope, construir y explorar algunas posibles situaciones de semejante atrevimiento y de sus duras consecuencias para desanimarlos a creer que lo que leen puede ayudarles en algo. Cuando la verdad es que sólo nos confunde.

Imaginemos primero un escenario probable de lo que pudo haber sucedido.

Ascensor metalizado cerrado, silencioso en su recorrido salvo cuando anuncia sobrecarga (lo que ocurriría pocas veces si consideramos que caben 10 personas y el cartel indicador lo anuncia por duplicado y en relieve rojo), o cuando sutilmente intenta alertar a distraídos de su arribo al destino solicitado. Hermético en apariencia y tan seguro como confiado o distraído el pasajero.
Tiene, si prefieren, espejo al fondo, de medio cuerpo para facilitar algún pequeño retoque en el peinado, para averiguar como resistió el viaje el lápiz labial nuevo o el nudo de la corbata, pero inútil para ver que tal los zapatos nuevos o si las medias se corrieron.

El edificio de unos 14 pisos suele ser bullicioso tres veces al día, entrada, almuerzo y fuga. Horas pico para los tres ascensores, envidia de las escaleras ociosas que sólo festeja zafarranchos de incendio.

En alguno de esos tres se sucede una de estas situaciones (a su elección).

1- Ejecutivo heterosexual, saludable y carilindo (descripción que le sienta al actor real del hecho) sube en cualquier piso y desciende en otro piso cualquiera. En ese breve viaje, dice TETA mirándose al espejo. Segundos después se ríe a carcajadas, sólo, como loco bueno, entre divertido y avergonzado. El ascensor llega, se abre la puerta y el Director de Recursos Humanos aparece como recepcionista del piso con el peor caracter del mundo y dice.
- De que se ríe, qué le parece gracioso? Lo espero en media hora en mi oficina.

Sin saber qué indujo al "querido" director al humor de perro rabioso, no hay tiempo para explicaciones porque a pesar de no poder parar de reír (ahora por los nervios), la puerta volvió a cerrarse... .
El domingo siguiente, va a comprar el diario para leer primero los clasificados de empleo.


2- Ejecutiva, "saludable" y apetecible, viajando sola en el ascensor dice: TETA arreglándose el pelo frente al espejo, justo cuando los chicos de mantenimiento aparecen al abrirse las puertas. Sin saber si escucharon o no, ella supone que las miradas a su busto más que admirar la calidad de la polera nueva, intentan establecer con exactitud el talle de un busto que ni remotamente les recuerda a su mamá. Está en lo cierto!!!
Lo siguiente es un viaje silencioso y eterno. Los meses siguientes deberá acostumbrarse a conversar con sus compañeros de trabajo sin poder mirarlos a los ojos. No porque ella no los mire, sino porque los ojos de ellos no estarán pendiente de su rostro.

3- Ejecutivo homosexual declarado, viajando sólo en el ascensor dice Teta, justo cuando entra esa compañera de trabajo insoportable que se mete en la vida de todos con la insoportable e intransigente manía de apoyar a los demás en lo que sea. Después de un silencio largo, ella dice "Mirá, la verdad siempre me pareció que como travesti podrías ser una mujer hermosa, si querés te paso el teléfono de un cirujano plástico que se las hizo a mi prima... Y si querés puedo regalarte ropa, que creo puede irte bien, viste?". Antes de bajar no se despide, pero le dice al oído - amigaaa, quedate "tranquila" esto queda entre "nosotras"-, guiñándole un ojo.
Al otro día TODAS en la oficina le preguntan que tal este rouge?, la máscara de pestañas?, la ropa interior? y llueven propuestas de ir al shopping "juntas". Eso si es que el gerente del área no le regala bombones y le pide de trabajar horas extras "más cómodos".

4- Hombre, sube al ascensor, casi repleto de otros compañeros, a última hora y dice TETA, no a los gritos pero apenas audible. Enseguida se prenden, - te vas a gatear ratón? - , - invitá, cortado! - a que cabarulo vamos?, hacemos una vaquita?, estamos cortos a fin de mes; y - qué pretexto le metés a tu novia/esposa/pareja?, - cómo se llama el gatito?, cobra caro?. Asi que tiene buenas lolas?.
Después de eso no hay posibilidades de recuperar la reputación de profesional serio y hombre de familia que tanto costó construir. Y... si "una" de tus compañeras se entera, posiblemente todas dejarán de tratarte con tanta confianza, no te convidarán nada y posiblemente alguna justiciera anónima llame a la mujer que tenés cerca con el objeto supremo de salvaguardar el orgullo femenino de tu engaño machista, inmaduro y estúpido.

5- Mujer en el ascensor con compañeras de trabajo. Todas hablando del chico nuevo de contaduría y lo fuerte que está el cadete de compras. Y a ella se le ocurre decir TETA...
- Paraaaaa, que te pasa nena, tampoco es para tanto, es sexy y todo pero tampoco es para que te calentes así - dice la más amiga de sus amigas.
La menos amiga dice - que pasa negri? perdiste el suplemento o se te explotó el implante? Yo sabía que no podían ser reales, lo sabía... -
Cuando bajen del ascensor seguramente habrá dos bandos y los días en la oficina serán insoportables, el freezer lleno de papelitos con nombres indeseables y sin agujas o alfileros sin usar fuera de las muñecas que representan compañeras ex conocidad.

6- Un ser humano (del sexo que se les ocurra), dice TETA delante de otros en el ascensor. Al otro día todos lo tratan con una dulzura especial y ojos de pena. Casi sin quererlo les lee la mente. "Pobre, tanto stress, tanta presión... una lástima".

Como verán no es sencillo enfrentarse a las pequeñas cosas sin poner en riesgo grandes expectativas ajenas. Uno debe enfrentar sus límites a solas, no es cuestión de desafiar los límites de otros así porque sí o porque yo lo propongo.

Pero para los que confían en estar predestinados al éxito o le creen al horóscopo benefactor, pueden intentar subir al ascensor y decir TETA. Puede que si la mujer que viaja no los convida con un bife, les insinúe una "posibilidad". O que el hombre que viaja les pregunte temeroso; - Perdón? o se transforme en el príncipe azul que estaban buscando.

Hasta mañana...

martes, 12 de junio de 2007

Ese es mi amigo... el vago!!!

El criterio universal para considerar amigo o amiga a ciertas personas, está condicionado por un sin número de variables, que van desde la cultura local hasta la personalidad de cada uno. En el medio tantos condicionantes como se les ocurran.

He conocido casos de amigos unilaterales, es decir amigos que son amigos de su lado pero no del otro. No por ser este último tan jodido, sino simplemente porque no lo siente así.

En el otro extremo conozco amigos que te entregan un certificado escrito, renovable anualmente, si es que uno cumple con el listado de requisitos mínimos. Entre los que se encuentran: cantidad esperable de llamadas semanales, asistencia a reunión de amigos, cumplimiento de salutaciones para cumpleaños o días recordatorios (festívos o fúnebres), etc.

En mi caso he optado por ser un poco bastante más permisivo, creo que es la única forma de llegar al número de Roberto Carlos. Aunque debo confesarlo, existe una escala de preferencias que dejo al arbitrio de cuestiones irracionales.

Tal es así que mi reciente incorporación a este "colectivo social de interés personal", es un vago. Bueno lo que normalmente denominamos "vago" en esta ciudad. Vive en la calle y trabaja casi nunca, en changas de caridad.

Nos hemos hecho amigos por la simpatía inconsciente de mi perro. Que por otra parte tiene ese confiable instinto de ser cariñoso sólo con algunas personas.

Este perfecto desconocido hasta hace un tiempo, se ganó la confianza del canino que me pasea. de ahí, es que el diálogo inter humano era casi una cuestión de educación.

Al principio nos saludamos, ahora hasta nos contamos pequeñas trivialidades personales.

Bidente hasta hace poco, ahora sonríe con el único diente que le ayuda a recordar que "cuando pueda se hará la dentadura" y le complica la vida condicionado a líquidos o papillas. No tiene ni profesión ni oficio, dice hacer de todo un poco, pero que la salud ya no le ayuda.

Este querido amigo, que aunque no es confidente ni mucho menos, tiene la virtud de recordarme que siempre hay una cara de la realidad que ayuda a sonreír y que es cuestión sólo de buscarla.

Podría decirse que es un conformista, pero prefiero creer que a su manera es un sobreviviente. No sé como ha llegado hasta allí, que para muchos sería algo peor que la muerte, ni me importa realmente. Los amigos no tienen porque ser Gran Hermano. Asi que no pregunto nunca, como él no lo hace.

Tiene algo así como 67 años según mal estimo, lee Diario Popular y no deja de compartir conmigo comentarios medidos sobre la vestimenta breve de la chica de contratapa. Tiene barba y un peinado cuidado hasta donde se puede.

Es cierto que suele estar cerca de los aromas naturales, pero no deja de luchar a fuerza de jabón de tocador y ausencia de desodorante (insuficiencia económica de por medio), por mantenerse cerca de la gente. De piel curtida y una sagacidad increíble, tiene la virtud irreemplazable de alegrarse cuando me ve.

Desde que me percaté de ese aprecio sin contrapartida, se ganó la titularidad en el equipo de amigos.

Sé que los mal leídos de intenciones grises tienen ahora en la cabeza la necesidad imperiosa de encontrarle una justificación material a la cuestión. Pero no se esfuercen, cada vez que le he ofrecido algo lo he ofendido según me dice. Ni siquiera una moneda, tampoco comida ni ropa usada.

Hace poco me llamó casi a los gritos, como nunca, desde el otro lado de la calle. Tanto que me preocupé. Cuando cruzó, y después de la inevitable zalamería canina hacia su persona, me contó con esa sonrisa escasa de marfiles que su trámite de jubilación estaba aprobado.

Sin tutearnos como él impone, me dijo que quería compartir con nosotros (mi familia, esposa e hijos que conoce también de encuentros casuales) su alegría.

Me ganó por abandono. Me regaló una alegría sencilla pero inmensa. Me descoló por ese día.

Tanto que todavía me siento en deuda. Aunque aún no he ingeniado la forma de agradecerle y poder redimirme de mis defectos amplios y profundos, me las rebusco comprando por un par de monedas dos cafés con leche y dos medialunas de manteca.

Lo invito a desayunar y le miento. Porque si no le digo que yo comí mis medialunas antes, se ofendería, poniendo en riesgo una amistad a la que ha aportado más el que menos tiene.

Tan poco he puesto de mi parte que ni siquiera sé su nombre.

Quiero creer en el fondo que no necesito saberlo y que él se siente bien cuando le pregunto "cómo le va mi amigo?".

Pero ahora que les escribo a ustedes me gustaría contarles de por ejemplo, mi amigo Pedro y no "del vago de la plaza".

En el próximo encuentro matutino, les prometo conseguir el dato, eso si no sucede lo que muchas veces pasa, termino tomando dos cafés con leche y dos medialunas caminando con mi perro alrededor de la plaza, preocupado por mi anónimo amigo y su lucha desigual contra el frío.

Hasta mañana...

lunes, 11 de junio de 2007

Todo por una teta

Este es todo un avance, un segundo paso sin caerse, aunque no es como caminar, es avanzar un poco.
La segunda entrada al blog!!! Ya siento el vértigo de lectores entrando en patota para perder el tiempo leyendo improductivamente. SI LOS VIERA SU JEFE!!!

Bueno, pero de eso se debe tratar vivir, elegir CÓMO PERDER EL TIEMPO, o no?

Y si es aquí, yo seré el que injustamente se sentirá halagado al contarlos como cómplices del delito de vagancia.

Pero ya que estamos en esto, sigamos o bailemos, porque el baile ya empezó.

Ya he visto que a la mayoría de las personas nos importa poco y nada lo que sucede, y eso que lo que sucede, está como nunca al alcance de la mano o del control remoto o del celular. Asi que hablar de algo trivial resulta siempre bastante interesante, lo mismo que escribir.

Pero el escritor te considera inteligente asi que tendrás que resguardarte de la intención permanente por hacer que te preocupes por las cosas que creo deberíamos cambiar. Y seré sutil para intentar metértelo en la cabeza, subliminalmente.

Asi que no te resistas..., facilítame las cosas, no seas inteligente y tómate esta píldora que "para algo debe servir". Síganme, no los voy a defraudar.

Además, lo que no te mata te fortalece, decía mi abuela.

Si sos de las personas que todavía disfrutan de los aromas, seguramente podrás admirar un día de sol o esa siestita en el viaje de vuelta a casa. Claro siempre que no estés manejando.

Esas pequeñas cosas serán un tema recurrente por aquí, porque creo que son las que nos hacen como somos. No eres feliz por conseguir el título o comprarte tal cosa, pero si te dará felicidad si lo conseguido logra regalarte una sonrisa de las personas que te interesan. Y te sentiras desdichada/o si no recibes una caricia deseada.

Pequeñeces que nos hacen felices, que cosa no?

Pero ya hablaremos de pequeñas y grandes cosas, hoy lunes vamos por algo trivial, como para empezar, vio?

Lo sorprendente de fijarse en las pequeñas cosas es que uno descubre en palabras cortas efectos sorprendentes, ya todos sabemos la magia del por favor y gracias, pero pocos saben de los efectos de la palabra teta.

Es una palabra simple de dos sílabas, compuesta de sonidos básicos naturales y por ello fáciles de pronunciar para los bebés, como mamá o papá. Claro que para ellos suele ser o una cuestión de supervivencia, teeeeeeeeetaaaaaaaaaaaa, dicen cuando tiene hambre. La necesidad tiene cara de hereje!!!

O dicen TETA!!!, para entrar en el juego inocente de palabras que para los grandes resulta gracioso de señalar. Por eso les enseñamos a los chicos, donde está la naricita, donde está la orejita, donde está la lenguita, etc. Pero descollan cuando saben responder con gestos a las preguntas: y el pitito? o donde está la teta?

Con el tiempo, evidentemente algo nos pasa. Además de boludos grandotes nos ponemos pavotes, y no sólo por jugar así con nuestros hijos, sino porque dejamos de pronunciar palabras, por incorrectas, inapropiadas o vergonzantes. Que raro.

Las editoriales venden papel impreso de culos en fotos por toneladas y la tele cada vez es más "excitante", no lo digo en función de "exito" sino en el sentido erótico de la cuestión. Pero... evitamos decir lo que queremos decir.

SE LE ESCAPO UNA LOLA!!! SE LE VIÓ EL PEZÓN!!! (sustantivo aséptico si los hay, mas cercano a la descripción médica que al adjetivo propio de lo cotidiano)

Ahora... cuando fue la última vez que pronunciaste "teta"? Seguramente hace tiempo, porque la reemplazaste por "pecho" o "busto" o "goma" o "que par de lolas". Fijate que además, si te propones pronunciarla en público y en voz alta hasta tendrás un extraño cosquilleo.

Hacé la prueba.

Suena tonto?

Si te sentís incómodo/a podés apelar a la mentira intelectual de decir que aprendés fonética griega y te referís a la letra de ese alfabeto.

Y eso que a vos mujer lo que más te gusta de tu cuerpo son tus tetas, o las de tal actriz porque actuando es de madera, y a vos machote latino que un buen par de tetas te matan.

Sin embargo, tenemos ese nivel de hipocresía incomprensible que se confunde con "lo correcto".

Que raro. Ahora resulta que teta es socialmente inapropiado, casi escatológico.

Esa pequeña tontería cultural esconde paradojas peligrosas, porque "muertos de hambre" o "negros de mierda" no parecen resultar inapropiados, en estos tiempos de teta al aire por todos lados, escucho más de esas barbaridades, que adoración a la fuente de vida de los mamíferos y objeto de deseo erótico masculino.

No sería eso tan grave considerando la necesidad del ser humano de indentificarse por oposición, alter ego mediante, somos por diferenciación. El hecho es que en este caso no es una cuestión de oposición sino de exclusión. Y mientras el peso de la palabra TETA se agranda casi con inocencia, la palabra NOSOTROS se achica con todas las intenciones.

Las palabras como los hechos esconden intenciones, valores y experiencias, son sagradas o herejías en letras, porque en el fondo somos lo que hablamos y seremos lo que hoy nos preocupa.

No se trata solamente de llamar a las cosas por su nombre, sino de pensar. Un ejercicio indicado a priori de toda acción voluntaria e inteligente, como actuar, hablar y demás.

No digo con esto que debamos ir hacia allá o hacia acá específicamente, como si tuviera en mis manos la brújula del destino de éxito, sostengo que me gustaría que fuesemos capaces de decidir de timonear concientemente el barco.

Ser libres verdaderamente, que podría incluso implicar decidir ser esclavo.

De todas formasno se preocupen queridos lectores, como a mí, también a ustedes les caben las disculpas de tener que hacer cosas contra nuestra voluntad y ejercitar la inteligencia en casos de extrema necesidad.

Hasta mañana...

viernes, 8 de junio de 2007

El día de la niebla

Buenos Aires, no parece buenos aires, al menos no es la estética de ciudad que describiría si tuviera que contar cómo es. La niebla que pinta las cosas de otro color y modifica el ánimo, también despierta a la modorra o empuja al boludeo.
Todo se parece a cuando me saco las lentes de contacto sin previamente tener a mano los anteojos y sólo se me ocurre putear en Arameo.

Por eso quizás ha nacido este espacio irreflexivo. Un castigo para quien ha caido aquí por referencia vengativa o maldición de terceros.

Hijo de la madre "intención simple de descargar esa pulsión repugnante de escribir para relajarme" y por supuesto de un padre, el famoso "sin otro motivo aparente".

La niebla debe tener que ver, porque como no puedo ver otra cosa por la ventana prefiero recordar o imaginar y escribir eso, lo que sale.

No esperen demasiado, nunca he sido bueno con las promesas, ni siquiera con las escritas, la mala memoria es mi bendición y fuente de redención de mis deudas morosas.

Escribiré a destajo o cuando se me cante, digo para poner en claro que ese contrato supuesto entre lector y escritor en este caso no sólo no existe sino que de existir exigiría a USTED, el lector, a pagarme a mi por hacer lo que yo quiera o tenga ganas TODO EL TIEMPO. Asi que mejor ni reclame.

Nos vemos por acá o nunca...
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