lunes, 22 de octubre de 2007

Una en treinta millones

- Viste que esto de los blogs, suele ser desconcertante Cacho?
- Por?
- Y, un día nadie tiene página web y a la otra semana todo el mundo tiene un blog, todo se confirma por celular, te lo piden por mail y se hace el novio por mensajitos de texto, lo único que falta es que encarguemos bebes por acá...
- Para loco!!! de que hablás...
-Por acá, por la máquina, por el celu y la computadora quise decir!
-Ahhh me asustaste. Te vi así de chomba rosa a la mañana, fuiste al recital de Soda y ahora esto... Digo, bueno... el Loco se hizo marica...
-Cacho, no... eeeeehhh
- Bueno che, una joda. Que te crees? Estoy hasta las manos y vos navegando en esos Blogs o que se yo como se llaman.
- Ah, si!!!! Ahora sos el primer laburador. Que te paso Cacho, mal finde?. Se negó la bruja?
- No, que va, la bruja es una leona en primavera. Lo que pasa que fuimos a lo de mi suegra el domingo. Día de la Madre.
- Uuuh claro, no tenías la excusa de tu vieja
- Ni me hablés...
- Dale Cachito ni que fuera tan jodida
- Jodida? Mi suegra es la hija de una ex-presidenta del sindicato de putas. Flor de hija!!!
- Muy bueno, muy bueno...
- No, de verdad... la vieja se crió en un prostíbulo, la abuela de mi jermu era trola. De las de antes viste.
- y que diferencia hay ahora?
- Bueno antes parece que era más exclusivo. Según la vieja la "chuchi" como ella dice, sólo la veía y tocaba en privado el que pagaba.
- Será así? Alguna vez se habrá hecho sacar una foto en bolas.
- En bolas? Si en las fotos que vi tenés que adivinar el grosor del cuello porque apenas se le ve...
- No digas...
- Si te digo. Pero después de todo fue un finde productivo.
- No me digas nada, viste los pumas, ganó River, que más podes pedir...
- Callate, me quedé sin cable
- Te olvidaste de pagarlo. No te perdonan una loco, son terribles...
- No, no, me descolgaron, hacía como un año que estaba trucho.
- Y entonces? Por qué fue productivo?
- Me di el gusto, descargué las broncas de años con la suegra
- No, le cantaste las cuarenta!!!
- Algo así
- Con razón el mal humor, tu mujer te echo de la casa entonces.
- Callate gil. No entendes nada.
- Entonces?
- Era el día de la madre, así que jugado por jugado con la visita a mi suegra, le propuse ir al cementerio.
- Que tierno
- Si. Cuando llegamos allá, le pregunté a la vieja cómo se había criado ella en ese ambiente, el del cabarulo de antes. Dijo que la madre la había cuidado y separado a tiempo de los "pecados de la carne".
- No jodas
- Si, así me dijo. Entonces le digo a mi suegra: "La verdad que su madre por ser una puta fue muy inteligente"
- Y que te contestó?
- "Sí", me dijo, "fue además muy respetuosa de mis cosas y me mandó a la escuela a estudiar para progresar. Aunque siempre respeté y respeto a las mujeres de la noche. Bueno a las de ahora no porque son poco profesionales, salen en todos lados mostrando todo, como en lo de Tinelli."
- Y... un poco de razón tiene
- Entonces vi la oportunidad. Soñada, única, un golazo de media cancha. Pretendida por cualquier yerno o nuera, una posibilidad de uno en treinta millones...
- De qué hablas?
- Dejame que te cuente, che! Temeroso y un poco buscando el tono correcto en mis pensamientos le dije: "Suegra, la verdad que usted con la infancia que tuvo, es toda una mujer de su casa. Digo..., por ser hija de puta..., no?"
- Noooooooooo, así de una le dijiste?
- Siiiii, no ve s la cara de sueño que tengo? El codazo de mi mujer no me dejó dormir en toda la noche. Creo que me rompió una costilla. Pero la vieja se emocionó con lo que le dije. Y yo también. Imaginate. Se-lo-dije!!!!
- Cacho sos un genio!!!
- Che y que decías de la internet?
- No nada, que estos de los blogs son un desastre. No sabés cuando escriben, cuando no...
- Che, te parece si hoy nos clavamos un choripan de costanera?
- Estás loco! Tenemos como cuarenta minutos de viaje en el 103, más la caminata...
- Yo pago, dale!!
- Uh, vamos entonces. Incluí la birra ratón, eh!
- Pará, pará, cerrá internet que después dicen que no laburamos
- Tenés razón loco. Se la pasan con eso del "mesenyer" y nosotros laburando como perros"
- Daleeee. Vamos

NOS VEMOS

miércoles, 10 de octubre de 2007

Desagravio a tu olvido (apuesta literaria UNISEX)

"Vos que sabés de mis secretos, mis pecados y mis culpas. Vos que te llevaste mis besos más ansiosos, que guardaste quien sabe donde la ilusión de un desayuno en París o la idea de compartir un departamento en Palermo. Vos que siempre estás un paso adelante y cambiaste la marcha maratónica por esta ausencia silenciosa. Vos sabes que la distancia es flor de excusa, de muralla, de tiempo que trascurre como un río. Vos que apostas al olvido sin confesarlo, que escapas a los recuerdos mientras abrazas otros brazos o besas otro cuerpo. De memoria morirías, como muero yo a cada rato. O de celos, si supieras que yo también puedo, aunque no quiera. Crees que si, pero sabés que no. Prefiero imaginar que si, que preferís huir a más de aquello que no era lo que era sino lo que deseábamos. No sé si importa. Bah, puede que importe pero me gustaría que importara menos. Lo jodido de esto es que no haya inocentes ni culpables, solo partes. Sería incomodo saber que el equipaje que cargas pesa más que el mío. Aunque quisiera que pese tanto como esta culpa. La soledad me propone cada noche el olvido o la pena, sin medias tintas. Y elijo tantas veces la pena creyendo que vale... A veces, te digo que apuesto al olvido, pero como vos, él también desaparece. No a tu manera. No con cuestiones valederas sino simplemente me deja entre las piernas de los recuerdos y me pierdo. No lloro, no sé llorar por lo que no es propio. Pero suelo detestar la soledad de los dias de lluvia o la algarabía de los días soleados y los sueños que aún conservo sin posibilidad de resoñarlos. ¿Para que intentar realizarlos, si eres parte de ellos en presencia?. Tu ausencia no sostiene los castillos en el aire. La "croissant" y el "cafe au lait" saben amargos en la "Rue Saint-Honore" cerca del Louvre. En palermo un departamento sin inquilinos llora su humedad sin sofás como los nuestros ni bibliotecas como queríamos. Importa, a mi me importa que te importe. Pero no lo sé. No sé si te interesa siquiera saber que llegó la primavera y el deshielo no es lo que creí que fuera. Sin embargo, tu olvido me agrada. Soy el centro de ese tiempo ausente en tus dias de memoria, lo quieras o no. O bueno, quizás un detalle más en una historia conocida. Pero me sienta bien la forma en la que construyes tu ausencia, intencional o no, no estás. Ni poco ni mucho. Lejos, siento el aire frío de tu destino distinto. Insisto con clavar el puñal de tu intención en el pecho de mi confianza. Quizás ahora, otros ojos son tu ventana al mundo y seguramente te arriesgas como no lo hubieses hecho antes, o bien yo no te conozco tanto. En realidad no lo sé. Como siempre, lo mejor sería odiar, porque es más fácil matar los sueños, pero no es sencillo cuando no hay razones. Por eso apelamos al olvido propio para que deje de arder el olvido ajeno. Y así tampoco puedo. Pero en tu memoria frágil construyo mis fortalezas oscuras; es confortable la oscuridad porque cualquier chispa de luz es como el chasquido de los dedos de Dios. Por eso desagravio a tu olvido, porque no ha sido nunca mi problema aunque me cueste admitirlo. La cuestión era más mía desde el principio aunque no quisiera verla. Y tu lejanía, la escusa perfecta para someter al deseo y esconderlo en los rincones hasta cuando alguien quiera rescatarlo.
Definitivamente mi problema no es tu olvido, lamentablemente sigue siendo tu recuerdo."

París, abril 1949. Alicia P. ó Augusto L. (según convenga)

Nos vemos...

miércoles, 3 de octubre de 2007

Volver... con la frente marchita

Retomar esto de escribir en el blog, no es fácil. Uno se acostumbra a los pretextos que viene usando para casi todo. Asi que volver al ritmo no me es sencillo. Escribo de parado, no me puedo sentar después de haber recorrido unos 3000 kilómetros en 10 días corridos. Tengo todavía fresca la tinta de la línea que tuve que volver a delinear.
Primavera de por medio, empiezo a sentir el cansancio de un año que como todos tenía mi promesa de ser relevante, les diría trascendental. Cosa que nunca ocurre a la manera prevista, siempre la vida tiene ese toque mágico de jugar con los sueños que uno siembra. Llega entonces Octubre, el sol más presente, calorcito, sensualidad femenina por doquier y uno ya piensa en las vacaciones de verano.

Playa, río, laguna o pelopincho. Paturuzú, Borges o Coelho. Punta, Mardel, Las Toninas o terraza. Cualquiera de todas esas cosas me viene bien ahora. De preferir, prefiero esto a aquello. Pero no es cuestión de desnudar mi brutalidad en intimidades culturales obscenas o inversiones recreativas.

Asi es que esta publicación es más un pretexto que un hecho concreto. Positivo porque se trata de retomar, de volver al camino. Lo de la frente marchita es más una expresión tanguera que una realidad, porque convengamos que el título pega, o no?

Pero... no quiero que se vayan pensando que hoy voy de relleno más que de contenido, así que les dejo un "güesito" hasta retomar el ritmo gimnástico literario vulgar que acostumbro.

Capuccino boliviano

Aeropuerto Viru Viru, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 19.30 horas. Afuera 29.3° adentro 16.5°. Poco tráfico aéreo por ser jueves. Pero mucha gente, de acá para allá y de allá a no se donde.
Pago las tasas del aeropuerto, en dólares. Pierdo plata, me convenía pagar en billetes cristianos.

Tengo tiempo de sobra para el "check in" asi que doy una vuelta, no hay mucho para ver y tengo poco para gastar. Todo vale lo mismo que en cualquier aeropuerto del mundo. El doble o el triple que en la calle. Precio internacional que le dicen, incluso para las artesanías indígenas.

Vuelvo al lugar de la aerolínea, de bandera nacional del país de destino (que era también el de mi origen, voy de vuelta). Ahí los muchachos de atención al público nos explicaban no sellar las valijas por el chequeo de los pibes de la DEA que andan por ahí atrás. "Saquen los candados del cierre, no les pongan protector, etc". Yo les hice caso, quité el candadito pusilánime, ellos me sacaron después algunos regalos para mis familiares de adentro...

Despacho de equipaje y control de rigor, pasamos por el escaneo. SUENO. Llaves no tengo... El cinto no es. Sacarse los zapatos, el resto del mundo te mira raro. Alguno incluso ya es capaz de verte con turbante o chaleco de explosivos. Paso, sigue sonando...

Vienen dos guardias, de pantalones largos que les quedan cortos (algo común en los agente de seguridad de locales comerciales, por si no se dieron cuenta). Policía militar dice el casco de ambos, tienen en la mano un instrumento raro, más grande de lo esperado. TIEMBLO.

Resulta ser un detector de metales antiguo. Me suena en el pecho aunque no tengo ni cadenas ni implantes. Maldita costumbre de enganchar la lapicera sobre el tercer botón de la camisa. Me miran feo, sin amenazas, pero leo en esos ojos la frase de mi abuela: "pero hay que ser pavote, ehh". En el avión no esperan, corrí por si acaso, no sea que ....

Llegué a tiempo.
Viendo la cola para ingresar al avión, pensé en darme un gusto en tierra, por si las moscas (eso digo siempre, un poco por Gardel y otro por cábala).

Me acerqué hasta la máquina de café automática, puse una moneda local y pedí capuccino para amenizar los pocos minutos antes de subir. Retiro el vaso caliente, me quemo pero aguanto, para no pasar por maricón. Quema de verdad, asi que cambio de mano. Cuando giro, una de las señoritas del vuelo me pregunta si ese es mi vuelo. Le digo que si, convencido. Me pide el pasaje, lee y sonriendo despectivamente me dice que los del sector D subieron antes, que por favor suba, sin importar los que tenía delante.

Como me indican, camino por el costado de la fila, donde más de uno era Argento y por ello más desconfiado que el resto. No me estaba colando y mi mirada evitaba las del resto tratando de parecer que no era más piola sino que obedecía tímidamente. Llego a la puerta, mostrador, señorita de la aerolínea de pocas pulgas y muestro mi pasaje. "Suba" me dice con el tono de un cabo primero a un recluta nuevo. "Pero sin el vasito" me grita.

UUUUUhhh, tragué el capuccino caliente hasta la mitad. Lo que sentí se dibujó en el rostro, de colores variables y un suspiro auxiliador. Ahí paradito, haciendo esperar al resto con medio vaso todavía en mi mano, decidí encarar el segundo trago volcánico. Entonces la monja de unos 60 y pico que estaba detrás me pregunta la hora. Justo a mi, que estaba en ese momento a la mitad del recorrido entre sostener el vaso y quemarme la garganta...

En un reflejo digno de cualquier agente secreto, giré mi brazo izquierdo para mirar las agujas del reloj. Inevitablemente el capuccino decoró la camisa celeste, el patalón marron y la alfombra azul.

Las risas fueron espontáneas, el aplauso lo pedí yo.

Nos vemos...
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